Hablamos con
Persona interesada en emprendimiento innovador
04 mar 2026
10 minutos
Autor:
Example
Plataforma ONE
En colaboración con:
Claudia de la Riva, CEO de Apolo Kids
Tema

Claudia de la Riva, CEO de Apolo Kids

Claudia de la Riva, CEO de Apolo Kids y asesora de startups, comparte su visión sobre cómo emprender con propósito, liderar en tiempos de incertidumbre y construir proyectos escalables sin que pierdan su alma. 

Claudia de la Riva

Hablamos con Claudia de la Riva, CEO de Apolo Kids y una referente en el ecosistema emprendedor innovador español por su capacidad para liderar proyectos con propósito sin perder la ambición.

En esta entrevista, Claudia comparte su recorrido desde OCRE y Nannyfy hasta la etapa actual con Apolo Kids, una etapa marcada por la madurez y la conexión con el impacto social. Abordamos aprendizajes sobre cerrar o vender una startup, cómo mantener la calma en momentos críticos y las claves para escalar sin renunciar al alma del proyecto.

Su visión aporta una perspectiva honesta y valiente sobre los retos y oportunidades del emprendimiento.

Sigue leyendo y visualiza el vídeo al final de la página para descubrir la experiencia y los aprendizajes de Claudia de la Riva.

Para quien aún no te conozca, ¿Cómo te presentarías? ¿Quién es Claudia de la Riva más allá de los titulares?

Soy una persona apasionada por construir, acompañar y aprender. Madre, con ADN emprendedor y comprometida con impulsar proyectos que generen un impacto positivo en la sociedad. Me encanta rodearme de personas que me inspiran y creo firmemente que se puede emprender desde el propósito sin renunciar a la ambición, siempre con el foco en el valor humano y social de lo que creamos. Hoy vivo una etapa más reflexiva, en la que priorizo proyectos con sentido y visión de sostenibilidad

¿En qué momento descubriste que querías emprender? ¿Hubo alguna vivencia que marcara ese camino?

Mi camino hacia el emprendimiento no fue una revelación única, sino un proceso natural. Desde pequeña sentía que era más productiva trabajando para mí que para otras personas, y muchas veces pensaba que “no me entendían”. Siempre tuve inquietud por cambiar lo que no funcionaba y por imaginar nuevas formas de hacer las cosas. Pero fue con la maternidad cuando se encendió la chispa: las necesidades eran más reales y urgentes, y sentí la fuerza para crear soluciones desde mi propia experiencia. En ese momento entendí que emprender era, para mí, la forma más potente de transformar lo que me rodeaba. 

Has liderado OCRE, Nannyfy y ahora Apolo Kids. ¿Qué aprendizajes clave te han dejado estos proyectos y cómo te han influido en tu forma de liderar?

Cada etapa me ha enseñado algo distinto, y creo que de eso se trata. Con OCRE aprendí a empezar desde cero, a confiar en la intuición y a gestionar el error, que nunca desaparece y hay que saber manejar. Fue una etapa de aprendizaje puro, donde la incertidumbre era constante.

Nannyfy supuso un gran crecimiento, mucha exposición y también presión. Me enseñó a liderar en momentos de crisis, a ser flexible y a desarrollar resiliencia para sostener el proyecto y al equipo en circunstancias adversas.

Apolo Kids representa una etapa más madura, reflexiva, sólida y profundamente conectada con mi propósito. Hoy emprendo desde la conciencia de que no se trata solo de escalar, sino de construir algo con sentido, que deje una huella real. Me siento muy alineada con este proyecto y lo vivo como un privilegio: levantarme cada mañana para hacer algo que me apasiona.

Cerrar o vender un proyecto nunca es fácil. ¿Cómo afrontaste la transición de OCRE a Nannyfy y qué recomendarías a quienes están pensando en vender su startup o iniciar un nuevo ciclo?

Cerrar o vender un proyecto es un duelo, pero también es una liberación si sabes reconocer cuando es el momento de parar. La transición de OCRE a Nannyfy fue más sencilla que la de Nannyfy a Apolo Kids, porque esta última coincidió con una etapa especialmente dura: problemas de caja que nos obligaron a reestructurar el equipo y tomar decisiones drásticas. No fue porque el proyecto dejara de tener sentido o de funcionar -seguía facturando-, sino porque no podíamos sostener la estructura operativa con los recursos disponibles.

En esos momentos, lo que me mantuvo a flote fue la confianza: en el proyecto y en mí misma. Me marqué objetivos claros en tiempos concretos para comprobar hasta dónde podía llegar, mientras gestionaba retos diarios como conflictos internos y la presión de la incertidumbre. Con perspectiva, entiendo que la fe en lo que haces y en tu capacidad es fundamental. Me repetía: “voy a darlo todo; si no sale, no será porque no lo intenté”.

Al final, conseguimos financiación y apoyo de muchas personas que creyeron en mí y en el proyecto, y eso nos permitió salir adelante. Hoy sé que estas experiencias te enseñan que las cosas pasan por algo. Puede parece un tópico, pero es real: cada caída te prepara para lo que viene después.

Mi consejo para quienes están en ese punto: acepta el aprendizaje, confía en ti y en tu propósito, y entiende que emprender es una montaña rusa. Permítete cerrar sin culpa, con gratitud, y escucha lo que te pide el cuerpo y la mente. A veces, soltar es lo que te permite volver a empezar con más claridad y fuerza.

Lanzas Nannyfy y llega la pandemia. ¿Cómo gestionaste ese momento crítico y qué aprendiste sobre liderazgo y adaptación al cambio?

Fue uno de los momentos más retadores de mi vida profesional. En cuestión de días tuvimos que pivotar por completo y pasar de ofrecer servicios presenciales a una plataforma educativa online. No fue fácil, pero el equipo se unió, y eso fue clave para salir adelante.

Aprendí que liderar es mantener la calma cuando todo tiembla, y que una visión clara y compartida puede sostener mucho. Me llevo una gran lección de adaptabilidad, pero también de que, cuando es genuino, el propósito se convierte en un ancla poderosa.

Emprender con propósito implica equilibrar impacto y crecimiento. ¿Qué consejos darías para construir startups escalables sin perder la misión?  

Es un equilibrio delicado. Mi consejo es definir el propósito con absoluta claridad desde el inicio, junto con las prioridades y objetivos. Ese propósito debe convertirse en la brújula que guíe cada decisión. Habrá momentos en los que el mercado, las personas inversoras o incluso el propio equipo presionen para escalar a costa de la misión, y ahí es cuando no conviene ceder. Si aparece un cambio de rumbo, es fundamental comprender el motivo real antes de aceptarlo.

¿Qué miedos o barreras enfrentaste en ese camino?

En mi caso, el mayor miedo era no ser comprendida o parecer “menos ambiciosa” por priorizar el impacto frente al crecimiento. Esa percepción pesa, pero con el tiempo aprendí que la coherencia y la valentía son esenciales. Hoy estoy convencida de que es posible escalar sin renunciar al alma del proyecto. Requiere firmeza, claridad y mucha resiliencia, pero cuando el propósito está bien definido, se convierte en tu mejor ancla.

¿Cómo ha evolucionado el papel de las mujeres fundadoras en el ecosistema startup en España?

Ha habido avances, pero aún queda mucho por hacer. Cada vez hay más mujeres liderando startups, pero seguimos infrarrepresentadas en inversión, en decisiones estratégicas y en visibilidad.

Para acelerar la igualdad, es prioritario impulsar referentes femeninos, facilitar el acceso a financiación con perspectiva de género y promover redes de apoyo reales. También es clave fomentar la corresponsabilidad en el entorno familiar, porque sin igualdad en casa es muy difícil sostener una carrera emprendedora con ambición.

Además, no podemos olvidar la educación desde edades tempranas. Es fundamental empoderar, informar y romper estigmas que todavía persisten en nuestra sociedad. Solo así lograremos un ecosistema más diverso y justo.

En proyectos de impacto y propósito, especialmente en sectores como infancia, educación o cuidados ¿qué papel tienen las alianzas público-privadas para escalar?

Las alianzas público-privadas son fundamentales para escalar un proyecto de forma sostenible. En sectores como infancia o educación, contar con apoyo institucional es clave para llegar a más personas y legitimar el impacto social.

Desde mi experiencia, iniciativas como la Plataforma ONE son esenciales, porque visibilizan, conectan y generan comunidad. Emprender con propósito puede ser solitario, y contar con un ecosistema que te acompañe, te de voz y cree conexiones reales, marca la diferencia. 

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