De la idea al negocio: claves para construir proyectos tech que sí escalan
En este post, el Valentine Lannebere de TheCUBE Madrid, AI-Native Venture Studio, comparte algunos de los aprendizajes que han obtenido acompañando el desarrollo de proyectos tecnológicos junto a grandes corporaciones y ventures digitales. A partir de su experiencia, explican por qué muchos productos no logran escalar y qué elementos marcan la diferencia a la hora de transformar una idea en un negocio con recorrido.
Autora: Valentine Lannebere, Venture Development Manager en The Cube
En un ecosistema donde la velocidad tecnológica avanza más rápido que nunca, lanzar un producto digital resulta cada vez más accesible. Sin embargo, conseguir que ese producto genere valor real, encuentre su espacio en el mercado y escale de forma sostenible sigue siendo un reto complejo. La tecnología, por sí sola, no garantiza el éxito.
Desde TheCUBE Madrid, AI-Native Venture Studio, han acompañado el lanzamiento de ventures junto a grandes corporaciones, además de desarrollar productos digitales propios como X-plore y Zast. Su experiencia les ha permitido identificar un patrón claro: los proyectos que mejor evolucionan no son necesariamente los más sofisticados desde el punto de vista técnico, sino los que parten de una comprensión más clara del problema que quieren resolver y de las personas a las que se dirigen.
El punto de partida: construir desde un problema real
Una de las preguntas que nuestro equipo de TheCUBE plantea con frecuencia al iniciar un nuevo proyecto es si la solución existe porque responde a un problema no resuelto o simplemente porque hoy es posible construirla. Aunque pueda parecer un matiz menor, esta diferencia condiciona gran parte del recorrido posterior del producto.
En muchos casos, las soluciones que tienen más dificultades para consolidarse nacen desde la tecnología antes que desde la necesidad. Esto sucede especialmente en el contexto actual de la inteligencia artificial, donde es habitual encontrar productos que dependen casi por completo de capacidades desarrolladas por terceros. Cuando una propuesta de valor se apoya únicamente en una herramienta externa, su margen de diferenciación se reduce y su sostenibilidad se vuelve más frágil.
Por eso, desde nuestra experiencia insistimos en que la IA puede ser una gran palanca de crecimiento, pero solo cuando se integra sobre una base propia y relevante: datos diferenciales, conocimiento específico del proceso, acceso privilegiado a un canal de distribución o una forma única de resolver una necesidad concreta. Sin esa capa de valor, resulta mucho más difícil construir una ventaja competitiva sólida.
La innovación más útil no siempre es la más llamativa
Uno de nuestros aprendizajes en TheCUBE es que las oportunidades más valiosas no siempre surgen de ideas disruptivas en apariencia. En muchas ocasiones, nacen de observar con atención procesos ya existentes y detectar fricciones que llevan tiempo sin resolverse de forma adecuada.
Ese enfoque se refleja, por ejemplo, en Zast, uno de nuestros productos digitales desarrollados. La solución no parte de una tecnología especialmente novedosa, sino de una necesidad muy concreta en equipos comerciales del sector FMCG (Fast Moving Consumer Goods): contar con información sobre puntos de venta que sea clara, accionable y útil para la toma de decisiones sobre el terreno. Frente a unos datos fragmentados y difíciles de utilizar. Zast transforma esa información en inteligencia comercial geolocalizada y práctica para el día a día.
Este tipo de casos demuestra que el valor de un producto no depende únicamente de la complejidad tecnológica que incorpora, sino de su capacidad para resolver una frustración real de una forma sencilla, comprensible y aplicable. Cuanto más definido está el problema, más fácil resulta construir algo que las personas usuarias realmente quieran utilizar.
Patrones que se repiten en los proyectos que sí escalan
A partir de nuestro trabajo con startups, corporaciones y equipos de innovación, en TheCUBE identificamos varios comportamientos comunes en los proyectos que consiguen avanzar con mayor solidez.
- Validan sus hipótesis cuanto antes. Los equipos que progresan no dan por hecho que sus intuiciones son correctas. Entienden sus planteamientos como hipótesis que deben contrastarse con personas usuarias reales lo antes posible. Esto les permite detectar errores de enfoque en fases tempranas, cuando todavía existe margen para corregir sin asumir costes elevados.
- Mantienen el problema como referencia, aunque cambie la solución. Escalar un proyecto no significa aferrarse rígidamente a una primera idea. En muchos casos, es necesario ajustar la propuesta, reformular funcionalidades o cambiar el camino. La clave está en no perder de vista el problema original que se busca resolver. Pivotar con criterio implica modificar la respuesta, no renunciar a la necesidad que da sentido al proyecto.
- Integran la IA en su operativa, no solo en su relato. Los equipos más avanzados que trabajan con TheCUBE no utilizan la inteligencia artificial solo como elemento discursivo. La incorporan en su día a día para acelerar investigación, automatizar tareas repetitivas, analizar señales de mercado o mejorar la toma de decisiones. La diferencia entre adoptar la IA como herramienta útil o usarla únicamente como argumento de modernidad suele percibirse con claridad desde las primeras conversaciones.
- Diseñan para una persona usuaria concreta. Uno de los errores más frecuentes en proyectos emergentes es definir audiencias demasiado amplias o abstractas. Hablar de “pymes”, “consumidores” o “el sector” dificulta construir soluciones precisas. En cambio, los equipos que consiguen avanzar trabajan con una imagen mucho más específica de la persona usuaria: quién es, en qué contexto opera, qué necesidad tiene y qué impacto tendría resolverla.
- Aprenden de forma visible y compartida. Otra característica habitual en los equipos que escalan es su capacidad para documentar lo que funciona y también lo que no. Compartir aprendizajes, incluso cuando provienen del error, acelera los ciclos de mejora y contribuye a crear culturas de trabajo donde la experimentación tiene valor. No se trata únicamente de avanzar, sino de aprender con mayor velocidad y mejor criterio.
Formar en IA desde los procesos, no solo desde las herramientas
El enfoque de TheCUBE en formación en inteligencia artificial también parte de una premisa clara: antes de hablar de herramientas, es necesario comprender cómo trabaja realmente cada equipo. Por eso, nuestros workshops con áreas de marketing, legal, finanzas u operaciones comienzan analizando procesos, identificando fricciones y revisando qué decisiones se toman en el día a día.
Este enfoque se distancia de otros modelos de formación más centrados en mostrar aplicaciones o demostraciones descontextualizadas. Desde esta perspectiva, el verdadero valor no está solo en conocer herramientas, sino en desarrollar criterio para formular buenas preguntas y detectar en qué punto la IA puede generar una mejora tangible. Esa capacidad crítica, además, puede entrenarse y convertirse en una competencia estratégica para los equipos.
Anticiparse a las tendencias también forma parte de innovar
Además de nuestro trabajo en venture building y formación, TheCUBE impulsa espacios de conversación orientados a explorar tecnologías emergentes antes de que se conviertan en temas centrales en la agenda empresarial. A través de iniciativas como Beyond X, reúne a perfiles directivos, personas inversoras y fundadoras para reflexionar sobre cuestiones como el social commerce, la IA agéntica o los nuevos modelos de distribución.
Junto a estos encuentros, el TheCUBE organiza desayunos en formatos más reducidos, pensados para facilitar conversaciones abiertas entre líderes de distintos sectores. En estos espacios, menos marcados por la estructura de los grandes eventos, surgen análisis y perspectivas que muchas veces permiten identificar oportunidades de forma anticipada, antes de que se vuelvan evidentes para el mercado.
El futuro del trabajo tech: menos foco en la herramienta, más criterio y capacidad de relato
Para TheCUBE, uno de los grandes cambios que marcarán los próximos años en el ámbito tecnológico tiene que ver con los perfiles profesionales que aportarán más valor. En un contexto donde el acceso a herramientas será cada vez más amplio, la diferencia no estará únicamente en saber utilizarlas, sino en comprender qué problema merece ser resuelto y por qué importa.
En este sentido, destacan dos capacidades especialmente relevantes. Por un lado, el criterio para conectar tecnología con necesidades reales de negocio, incluso en entornos de incertidumbre. Por otro, la capacidad de traducir una visión en un relato claro, convincente y movilizador para otras personas. Es decir, no solo será importante construir, sino también saber explicar el sentido de lo que se construye.
Desde esta mirada, los proyectos tech con mayor proyección serán aquellos liderados por personas capaces de combinar visión, lectura del contexto y conocimiento aplicado, o bien de rodearse de equipos complementarios que aporten esas capacidades. Porque, más allá de cualquier herramienta, siguen siendo decisivas la curiosidad, la experiencia sobre el terreno y la disposición a cuestionar las propias certezas.