El Reglamento europeo de Inteligencia Artificial avanza: nuevas obligaciones para empresas y proveedores
El Reglamento europeo de Inteligencia Artificial (AI Act) continúa su aplicación progresiva con la entrada en vigor de nuevas obligaciones para las empresas y organizaciones que desarrollan, comercializan o utilizan sistemas de IA. Esta nueva fase refuerza la transparencia, establece requisitos para los modelos de inteligencia artificial de propósito general y prohíbe determinadas prácticas consideradas especialmente perjudiciales. Conocer estas novedades es fundamental para que las organizaciones puedan anticiparse, cumplir con la normativa y aprovechar las oportunidades que ofrece una inteligencia artificial más segura y confiable.
La aplicación del Reglamento europeo de Inteligencia Artificial, conocido como AI Act, continúa avanzando. Desde el 2 de agosto de 2026, comienzan a aplicarse nuevas obligaciones relacionadas con la transparencia de los sistemas de IA y la supervisión de los modelos de inteligencia artificial de propósito general.
La normativa europea establece un marco común para garantizar que la inteligencia artificial se desarrolle y utilice de forma segura, transparente y respetuosa con los derechos fundamentales. Su aplicación será progresiva y afectará a proveedores, desarrolladores, empresas usuarias y organismos públicos.
Más transparencia en el uso de la inteligencia artificial
Una de las principales novedades de esta fase es la aplicación de las obligaciones de transparencia previstas en el Reglamento. A partir de ahora, determinados sistemas deberán:
- Informar a las personas cuando estén interactuando con un sistema de inteligencia artificial.
- Identificar los contenidos generados o modificados mediante IA.
- Incorporar mecanismos que permitan detectar contenidos sintéticos, como imágenes, vídeos o audios.
- Señalizar adecuadamente los contenidos manipulados o generados artificialmente, incluidos los conocidos como deepfakes.
Estas medidas buscan reducir los riesgos de engaño, manipulación y desinformación, y facilitar que la ciudadanía pueda tomar decisiones con mayor conocimiento sobre el origen de los contenidos y la naturaleza de las interacciones digitales.
Las obligaciones concretas deberán aplicarse teniendo en cuenta el tipo de sistema, su finalidad y el nivel de riesgo asociado. Además, las soluciones técnicas utilizadas para identificar contenidos generados por IA deberán evolucionar para garantizar una detección eficaz y fiable.
Supervisión de los modelos de IA de propósito general
El nuevo periodo de aplicación también refuerza la supervisión de los modelos de inteligencia artificial de propósito general, como los que sirven de base para herramientas capaces de realizar múltiples tareas y que se integran en distintos productos y servicios. Entre los ejemplos más conocidos se encuentran GPT, desarrollado por OpenAI; Gemini, de Google; Claude, de Anthropic; o Llama, de Meta. Estos modelos se utilizan como tecnología de base en asistentes conversacionales, herramientas de generación de contenido y numerosas soluciones empresariales.
Entre las obligaciones para los proveedores de estos modelos se encuentran:
- Elaborar y mantener documentación técnica sobre los modelos.
- Facilitar información a las autoridades competentes y a otros proveedores que integren estos modelos.
- Contar con políticas para respetar la normativa sobre derechos de autor.
- Publicar resúmenes suficientemente detallados de los contenidos utilizados para entrenar los modelos.
- Adoptar medidas adicionales cuando se trate de modelos con riesgo sistémico.
Los modelos considerados de riesgo sistémico son aquellos que, por sus capacidades y alcance, podrían provocar daños a gran escala. Entre los riesgos contemplados se incluyen los relacionados con la ciberseguridad, la manipulación de personas, la pérdida de control sobre los sistemas y las posibles vulneraciones de derechos fundamentales.
Prohibidas determinadas prácticas de IA
El Reglamento también prohíbe determinadas prácticas consideradas especialmente perjudiciales, como los sistemas destinados a manipular el comportamiento de las personas, explotar las vulnerabilidades de determinados colectivos o realizar evaluaciones injustificadas que puedan afectar a los derechos de la ciudadanía.
La supervisión del cumplimiento se distribuirá entre diferentes autoridades. La Oficina Europea de IA asumirá competencias sobre determinadas categorías de sistemas y modelos de propósito general, mientras que las autoridades nacionales supervisarán buena parte de las aplicaciones desplegadas en cada Estado miembro.
En España, la Agencia Española de Supervisión de la Inteligencia Artificial (AESIA) desempeña un papel central como autoridad nacional competente, en coordinación con otros organismos según el ámbito de aplicación de cada sistema. También podrán intervenir autoridades como la Agencia Española de Protección de Datos, el Consejo General del Poder Judicial o la Junta Electoral Central.
Una aplicación progresiva
La aplicación del AI Act continuará desarrollándose de forma progresiva durante los próximos años. Aunque la mayor parte de sus disposiciones ya estarán en vigor desde agosto de 2026, algunas obligaciones específicas se incorporarán de manera escalonada. En diciembre de 2026 comenzarán a aplicarse nuevas prohibiciones relacionadas con determinados contenidos sintéticos ilícitos, como los deepfakes sexuales no consentidos o el material de abuso sexual infantil. Posteriormente, las obligaciones para determinados sistemas de IA de alto riesgo comenzarán a aplicarse a partir de diciembre de 2027, mientras que las dirigidas a sistemas de alto riesgo integrados en productos regulados se extenderán hasta agosto de 2028.
Para las empresas, especialmente para las pymes, esto supone la necesidad de conocer qué obligaciones les afectan, revisar el uso que hacen de la inteligencia artificial y establecer procedimientos de control, documentación y supervisión.
El cumplimiento normativo no debe entenderse únicamente como una obligación, sino también como una oportunidad para reforzar la confianza de clientes y personas usuarias, mejorar la gestión de riesgos y diferenciarse en el mercado mediante el desarrollo de soluciones de IA más responsables y seguras.
Si quieres conocer mejor el alcance de esta regulación y comprender cómo puede afectar a tu organización, te recomendamos consultar los contenidos disponibles en ONE. En Aspectos clave del Reglamento de Inteligencia Artificial encontrarás una guía para conocer los principios, las obligaciones y el ámbito de aplicación del AI Act. También puedes consultar ¿Conoces la nueva Ley de Inteligencia Artificial?, donde se explican las claves del nuevo marco normativo europeo y sus principales implicaciones.
Además, puedes acceder al webinar AI Act: cómo convertir la regulación en una ventaja competitiva, en el que varias personas expertas analizan los principales desafíos y oportunidades que plantea esta normativa para empresas y personas emprendedoras.
La regulación de la IA ya no es una cuestión de futuro. Con la entrada en aplicación de estas nuevas medidas, comprender el AI Act se convierte en un paso fundamental para aprovechar el potencial de la inteligencia artificial de forma segura, responsable y competitiva.