Hablamos con Jimena Blázquez, Acceleration Lead de PATIO Campus
Jimena Blázquez, Acceleration Lead de PATIO Campus, comparte su visión sobre cómo construir relaciones útiles entre startups y corporaciones, qué factores determinan que un piloto llegue a escalar y cuáles son las claves para que una startup encuentre encaje real con el mercado desde fases tempranas.
Hablamos con Jimena Blázquez, Acceleration Lead de PATIO Campus, una iniciativa que impulsa la conexión entre startups, corporaciones y otros agentes del ecosistema para generar innovación con impacto tangible. A lo largo de la conversación, profundiza en qué diferencia a PATIO Campus de otros modelos de innovación abierta, qué necesitan las corporaciones para colaborar con startups de forma efectiva y cuáles son, desde su experiencia, los factores que marcan la diferencia tanto en las primeras etapas del emprendimiento como en los procesos de escalado. También reflexiona sobre el valor del ecosistema emprendedor en España y el papel que plataformas como ONE pueden desempeñar en la visibilidad y conexión del talento innovador.
1. PATIO Campus nace como un punto de encuentro entre startups y corporaciones. ¿Qué lo diferencia de otros modelos de innovación abierta?
PATIO Campus nace con una vocación muy clara: ser un espacio neutral en el que startups, corporaciones y otros agentes del ecosistema puedan convivir y generar valor de forma bidireccional. No se trata solo de conectar actores, sino de construir relaciones útiles y sostenibles en el tiempo.
Lo que realmente lo diferencia es la combinación de tres elementos. El primero es la diversidad de perfiles que forman parte del ecosistema, porque amplía las perspectivas y multiplica las oportunidades de colaboración. El segundo es el foco dual: por un lado, trabajamos la innovación interna de las corporaciones, acompañándolas en la transformación de su cultura y su forma de pensar; por otro, impulsamos la innovación externa, conectándolas con soluciones reales del mercado. Y el tercero es la intencionalidad: todo lo que ocurre en PATIO está orientado a generar un impacto tangible.
Las corporaciones no llegan solo para identificar startups, sino también para aprender, entender tendencias y evolucionar internamente. Al mismo tiempo, buscamos que la relación con las startups sea más equilibrada, de manera que no solo accedan a clientes potenciales, sino que también ganen visibilidad y validación real. Esa simbiosis es una parte esencial del modelo.
2. ¿Qué suele marcar la diferencia entre un piloto que se queda en experimento y otro que logra escalar dentro de una corporación?
La diferencia principal suele estar en la aplicabilidad real desde el inicio. Muchos pilotos nacen como experimentos aislados, en entornos muy controlados y sin una conexión clara con el negocio.
En PATIO intentamos trabajar justo al revés: partir desde el primer momento de casos de uso reales, vinculados a una necesidad concreta y con posibilidades de integrarse en la operativa de la corporación.
A partir de ahí, hay un factor crítico: la alineación interna. Para que un piloto escale, no basta con que funcione técnicamente; tiene que estar conectado con la estrategia de la compañía y contar con el apoyo de las personas y los equipos adecuados.
Por eso dedicamos mucho esfuerzo a entender las necesidades reales de las corporaciones, en distintos niveles, e identificar startups que puedan responder de forma directa a esos retos. El verdadero win-win aparece cuando ambas partes encuentran un valor claro, medible y aplicable.
3. Cuando una corporación se acerca a una startup, ¿qué está buscando realmente —y qué dice que busca, pero luego no prioriza?
En el fondo, una corporación busca una solución que aporte valor a un problema concreto. Sin embargo, muchas veces la dificultad no está tanto en encontrar la startup adecuada como en que la propia organización esté preparada para trabajar con ella.
Para que una colaboración funcione, no suele ser suficiente con el interés de un único departamento. Hace falta una alineación más amplia, tanto estratégica como operativa, entre distintas áreas de la compañía. Y es precisamente en ese punto donde suelen aparecer muchas de las fricciones.
Por eso es tan importante contar con un entorno como PATIO, donde trabajamos de forma continuada con las corporaciones a través de dinámicas y encuentros que nos permiten entender mejor sus prioridades reales. Eso facilita tanto la identificación de startups con buen encaje como la preparación del terreno para que los pilotos tengan recorrido.
Además, ponemos mucho foco en que la innovación no quede aislada en un área concreta, sino que permee en toda la organización. Todo suele empezar con un impulso desde el C-level, pero es igual de importante acompañar al resto de equipos con herramientas y metodologías que ayuden a aterrizar esa innovación en el día a día.
4. ¿Qué aspectos de la ejecución —ventas, producto, foco, equipo— suelen resultar más difíciles para las startups en sus primeras fases?
Uno de los mayores retos, sin duda, es conseguir los primeros clientes. Validar que alguien está dispuesto a pagar por tu solución supone un punto de inflexión muy importante para cualquier startup.
A eso se suman otros desafíos clave, como construir un equipo sólido y alineado o mantener el foco en un entorno de mucha incertidumbre, donde constantemente surgen nuevas oportunidades, dudas o cambios de dirección.
En startups más maduras, que son con las que solemos trabajar en PATIO, el reto ya no es tanto validar como escalar. Ahí aparecen cuestiones como adaptarse a los tiempos de las corporaciones, tener suficiente capacidad operativa o gestionar proyectos más complejos. En ese contexto, la gestión de expectativas es fundamental: vender a una corporación rara vez es un proceso rápido y exige paciencia, adaptación y una gran capacidad de interlocución.
5. Desde tu experiencia, ¿qué factores marcan la diferencia en las primeras fases de una startup?
Hay tres factores fundamentales.
El primero es entender profundamente el problema del cliente. Muchas startups se enamoran de su solución antes de comprobar si realmente están resolviendo una necesidad relevante.
El segundo es el equipo. No se trata solo de compartir una visión o de tener buena relación personal, sino de contar con perfiles complementarios que aporten lo que el proyecto necesita en cada etapa.
Y el tercero es el foco, junto con la capacidad de trazar un roadmap coherente. Saber priorizar, tomar decisiones con criterio y avanzar paso a paso marca una diferencia enorme en las primeras fases.
6. En los proyectos que has visto crecer, ¿qué tienen en común aquellos que consiguen encajar bien con el mercado desde fases tempranas?
Suelen compartir una obsesión real por el cliente. No solo escuchan, sino que entienden de verdad sus necesidades y son capaces de iterar con rapidez, ajustando su propuesta de valor de forma constante.
También destacan por su criterio a la hora de posicionarse o entran en el mercado en el momento adecuado o encuentran un espacio claro dentro de una categoría ya existente.
Pero, sobre todo, hay una base común muy sólida: un problema bien definido, una solución que aporta valor, un equipo consistente y una ejecución enfocada. A eso añadiría un elemento especialmente importante, la capacidad de priorizar. Saber dónde poner el foco en cada momento, y también qué no hacer, es determinante para lograr un buen encaje con el mercado.
7. ¿Qué consejo darías a una persona que está empezando su camino emprendedor innovador?
Mi principal consejo sería que aproveche el ecosistema que tenemos en España. Existe una red muy potente de apoyo al emprendimiento, con universidades, incubadoras, aceleradoras, fondos, hubs y muchos otros agentes que pueden acompañar en distintas fases del camino.
Apoyarse en esos recursos es clave para formarse, validar ideas, ganar visibilidad y conectar con otras personas y organizaciones del ecosistema.
También destacaría el valor de la colaboración. El ecosistema funciona mucho mejor cuando los distintos agentes se entienden como complementarios, no como competidores. Compartir conocimiento y experiencias acelera el crecimiento de todos.
Y, por último, no esperaría a tenerlo todo perfecto para empezar. La validación real ocurre fuera, hablando con clientes y enfrentándose al mercado cuanto antes.
8. ¿Qué papel crees que pueden desempeñar plataformas como ONE en el impulso del talento innovador y la conexión entre profesionales del ecosistema?
Plataformas como ONE pueden desempeñar un papel clave como altavoz del ecosistema. Dan visibilidad a proyectos innovadores, conectan perfiles y facilitan que el talento encuentre oportunidades.
En un entorno con tanto movimiento, contar con espacios que ayuden a ordenar, comunicar y conectar resulta fundamental. No solo impulsan a las startups, sino que también acercan la innovación a las corporaciones y contribuyen a que se generen más oportunidades de colaboración.
Además, ayudan a reducir una de las principales fricciones del ecosistema: la falta de visibilidad y de acceso. Cuanto más fácil sea conectar talento, proyectos y oportunidades, más rápido podrá avanzar la innovación.