Lidia Chinea, Directora y Fundadora de Quest! Personal English Training
Hablamos con Lidia Chinea, directora y fundadora de Quest! Personal English Training, un proyecto especializado en entrenar la comunicación oral en inglés de startups, empresas y profesionales que necesitan desenvolverse con seguridad en contextos internacionales.
Desde su experiencia acompañando a equipos que buscan inversión, alianzas o crecimiento fuera de España, Lidia ha desarrollado un método propio que combina análisis estratégico, entrenamiento conversacional, adaptación cultural y precisión lingüística. Su enfoque parte de entender a fondo la realidad de cada proyecto y convertir el inglés en una herramienta estratégica para defender una propuesta de valor en cualquier mercado.
En esta entrevista exploramos cómo Lidia estructura el proceso de preparación de un pitch en inglés: desde el diagnóstico inicial basado en el Business Model Canvas, hasta el entrenamiento profundo del storytelling, la pronunciación, los ritmos comunicativos y la gestión de la confianza a la hora de hablar. Analizamos cómo adapta discursos para distintos países, culturas y agentes inversores; cómo diseña metodologías personalizadas según el sector de cada startup; y cómo la práctica inmersiva en contextos reales —como su programa Quest Immersive en Londres— puede transformar la manera en que una persona comunica su proyecto.
También profundizamos en sus recomendaciones para hubs y aceleradoras, y en su visión sobre el papel que plataformas como la ONE pueden desempeñar para impulsar la internacionalización de equipos emprendedores desde la comunicación oral.
Una conversación que muestra la importancia del inglés conversacional como competencia clave para crecer más allá de las fronteras, y que ofrece aprendizajes prácticos sobre cómo construir un discurso claro, persuasivo y culturalmente adaptado en cualquier mercado.
Sigue leyendo y visualiza el vídeo al final de la página para conocer en detalle la experiencia y el enfoque de The Quest Person English Training.
1. Cuando una startup española quiere captar inversión fuera de España, ¿cómo le ayudáis desde Quest! Personal English Training a estructurar la preparación de su pitch?
Lo primero que hago es conocer profundamente la empresa. Hago un diagnóstico inicial donde analizo los antecedentes del proyecto, qué ofrece exactamente, a quién se dirige y para qué se ofrece lo que se ofrece. Necesito esa base para entender qué hay detrás del discurso y, sobre todo, para asegurar que todo eso se expresa en un inglés correcto.
Cuando preparo un pitch con un cliente, repasamos juntos el modelo de negocio en inglés. Llevo muchos años utilizando el Business Model Canvas y, para pitching, me parece una herramienta maravillosa. Es ideal porque nos permite recorrer de manera ordenada, visual y muy clara todos los ámbitos que deben tenerse en cuenta: quiénes somos, qué hacemos, cuáles son los objetivos, qué costes tenemos, qué ingresos, cuál es la propuesta de valor… en definitiva, la complejidad de una empresa vista en una sola hoja.
Durante este análisis revisamos indicadores clave como ventas, ingresos, número de clientes o usuarios, retención y fidelidad, testimonios, menciones en prensa, etc.
Este tipo de análisis no solo ayuda a tomar decisiones estratégicas, sino que, por mi parte, como entrenadora de inglés hablado, es clave para seleccionar qué métricas deben incluirse en un pitch profesional en inglés, según el objetivo concreto de cada presentación. Dependiendo del tipo de inversor o del mercado, se nombrarán unos datos u otros.
En todo caso, siempre digo que un buen discurso debe tener visión, una declaración inspiradora de futuro, foco y estructura clara. La idea es que la persona inversora pueda entender perfectamente el proyecto y, al mismo tiempo, percibir seguridad, credibilidad y coherencia en la manera en que está contado.
2. ¿Qué herramientas o técnicas concretas utilizáis para mejorar una presentación?
El storytelling ahora está muy de moda, pero para mí es una herramienta esencial desde hace muchos años. Es el arte de estructurar un mensaje que cause impacto real. Cuando trabajamos un pitch, orientamos la narrativa a la búsqueda de inversión o colaboración internacional y buscamos que la historia sea memorable.
Me gusta optimizar el lenguaje: eliminar el ruido, simplificar ideas complejas y entrenar frases y expresiones clave en inglés. También trabajo mucho la pronunciación, porque las personas hispanohablantes solemos tener hábitos muy marcados que, en contextos profesionales internacionales, pueden entorpecer la comprensión.
Además, entreno aspectos como los ritmos, las pausas y cómo estructurar lo que se quiere decir. Hacer esto en inglés es un reto mayor, y de ahí la importancia de practicar y de ganar confianza hablando.
3. ¿Cómo aconsejas adaptar el discurso según el tipo de inversor o el mercado al que se dirige la startup?
Uno de los pasos más importantes para mi alumnado es pasar de un enfoque local a una mentalidad verdaderamente internacional. Ese cambio implica entender que no basta con traducir un pitch: hay que adaptarlo. Para conseguirlo, siempre realizo un análisis en dos planos que funcionan como capas superpuestas: el cultural y el lingüístico.
En el primer plano, el cultural, estudio a fondo el país y el tipo de mercado al que nos vamos a dirigir. Analizo normas no escritas, valores, creencias, costumbres, estilos comunicativos y lo que en cada lugar se considera apropiado o eficaz a la hora de presentar un proyecto. A partir de ahí, alineo la narrativa con esas expectativas locales para asegurar que la propuesta de valor no solo se entienda, sino que también se valore correctamente. A veces incluso se genera una conexión más emocional, que ayuda a que el mensaje llegue mejor.
La segunda capa es el plano lingüístico, que es realmente donde soy experta. Me fijo en diferencias entre el inglés británico y el americano, en variaciones de vocabulario que pueden cambiar el significado o generar confusión, y en los acentos, porque cada región tiene particularidades propias. En inglés, igual que en español, no se habla igual en todos los sitios. Me gusta poner ejemplos sencillos: una palabra tan cotidiana como data se pronuncia “dei‑ta” en inglés británico y “da‑ra” en muchas regiones de América. Ese pequeño matiz ya nos dice mucho sobre la necesidad de adaptar el discurso.
Y estos son solo ejemplos mínimos. Hay infinitas diferencias que, si no las tienes en cuenta, pueden jugar en tu contra cuando te enfrentas a una reunión con personas inversoras internacionales. Por eso trabajo con cada startup para ajustar tono, vocabulario, pronunciación y estilo, evitando malentendidos y asegurando que el mensaje sea claro, profesional y apropiado para ese mercado concreto.
4. ¿Cómo diseñas una metodología personalizada para cada startup? ¿Puedes darnos un ejemplo práctico?
Para mí es fundamental entender que no es para nada lo mismo prepararse para dirigirse a un inversor estratégico chino, hacer un pitch a un business angel en Londres, preparar una campaña de crowdfunding, o buscar capital de crecimiento con un posible colaborador en Nueva York. No es lo mismo para nada y, por eso, es imprescindible dar con una metodología personalizada para cada perfil y para cada realidad.
Llegar a esa metodología ideal implica que primero tengo que conocer muy bien la empresa. Como comenté antes, recorremos juntas y juntos el Business Model Canvas en inglés, porque me permite entender la estructura del negocio y, al mismo tiempo, observar cómo lo expresan. También analizo sus redes sociales, su página web, sus discursos anteriores y el tono que necesitan emplear en inglés según su sector y su audiencia objetivo. Dependiendo del objetivo les entreno en el inglés profesional hablado que necesitan. A veces trabajamos la presentación del producto; otras, la comunicación interna; otras, el pitch para inversión o búsqueda de alianzas. En definitiva, adapto el entrenamiento conversacional a las necesidades reales de cada startup y de cada persona del equipo.
Me llegan perfiles de absolutamente todos los sectores. En el pasado me han contactado sobre todo empresas tecnológicas, programadores informáticos de empresas de software, CEOs que buscan financiación, colaboraciones internacionales o capacitar a su plantilla para presentar sus procesos, productos o servicios en inglés. Y hace muy poco, por ejemplo, me contactaron desde una empresa de la industria minera, algo completamente nuevo para mí. Pero esto es lo bonito del trabajo: aprendo también de ellos.
5. ¿Podrías compartir un caso real de una startup que mejoró radicalmente su pitch tras trabajar con vosotros?
Sí. Un ejemplo que recuerdo con cariño es el caso una startup tecnológica dedicada a la creación de videojuegos. Trabajamos juntos hace ya algunos años y, aunque su nivel de inglés siempre fue excelente —de hecho, lo era desde que lo conocí—, sí que mejoró la estructura de su pitch y la persuasión en inglés para conversaciones con inversores internacionales.
Trabajamos tanto el qué, como el cómo comunicar en inglés. No nos centramos tanto en los productos que tenía en aquel momento, sino en cómo construir un discurso persuasivo para inversores de fuera, cómo guiar la conversación, cómo responder, cómo sostener un tono profesional y natural sin perder autenticidad.
Pero su evolución se debió especialmente a que participó en dos ocasiones en un programa inmersivo que ofrezco en Londres: Quest Immersive. Es una experiencia lingüística y profesional que consiste, básicamente, en hacer turismo empresarial a pie. Lo guío yo misma por Londres —mi ciudad natal, donde viví hasta los 12 años y a la que he vuelto prácticamente cada año—, y visitamos empresas, espacios de coworking, hubs de innovación y lugares culturalmente relevantes.
Durante esas inmersiones también nos reunimos con personas emprendedoras locales, con personas empresarias, agentes inversores, y tuvimos numerosas reuniones presenciales en inglés. Es decir, practicó su pitch y su comunicación en un entorno real, donde el inglés es el idioma principal y donde uno debe reaccionar con naturalidad y soltura. Todo eso le permitió entrenar conversaciones importantes sin la protección que suele dar un entorno simulado.
Creo profundamente en el valor de lo presencial. A pesar de los avances increíbles de la IA y de todo el tiempo que pasamos frente a pantallas, creo profundamente que lo presencial tiene un valor enorme, especialmente cuando se trata de hablar inglés sin depender de una máquina. Escuchar acentos reales, observar dinámicas sociales auténticas y vivir la conversación en primera persona es algo que no se puede sustituir.
6. Para aceleradoras o hubs de innovación que quieren preparar mejor a sus startups, ¿qué metodología les recomendarías implementar?
Recomiendo algo muy claro: que el entrenamiento del pitch en inglés se entienda como una competencia estratégica, no como un simple trámite.
Cuando hablamos de comunicación profesional en inglés, hablamos de comunicación oral asistida, corregida por un profesional, con feedback individual y real para cada perfil. Es fundamental. Hay millones de personas de habla hispana a las que nunca se les ha explicado una cosa tan sencilla como que la “L” en palabras como half o talk es muda y no se pronuncia. Y, aun así, la mayoría sigue diciendo hal·f o tolk sin que nadie les haya corregido nunca.
Son detalles que pueden parecer minucias, pero son ejemplos reales de cómo con muy poquito se puede mejorar la pronunciación y, por tanto, la claridad y la percepción profesional del mensaje. Si con algo tan básico puede haber una diferencia, imaginen lo que supone un entrenamiento conversacional profesional completo y bien estructurado.
Por eso recomiendo incorporar dinámicas como:
- Entrenamientos one‑to‑one.
- Presentaciones improvisadas en inglés.
- Espacios para reflexiones habladas en inglés.
- Pequeñas demos conversacionales.
Toda esa práctica acumulada ayuda a que la propuesta que una startup ofrece pueda ampliar fronteras y realmente dar el salto fuera. No se trata solo de saber inglés, sino de saber usar el inglés como herramienta estratégica para comunicar un proyecto con claridad, seguridad y credibilidad.
7. ¿Cómo puede la Plataforma ONE ayudar a startups a prepararse para presentar sus proyectos en contextos internacionales?
La Plataforma ONE es un lugar ideal para conectar talento, conocimiento y oportunidades. Creo que podría desempeñar un papel muy valioso ayudando a las startups a prepararse para comunicar sus proyectos en contextos internacionales. Yo propondría, por ejemplo, que se incluyera un apartado de formación especializada en distintos ámbitos, y me encantaría poder aparecer ahí con los entrenamientos que realizo desde Quest.
También vería muy útil ofrecer mentorías internacionales impartidas por expertas y expertos que puedan acompañar a las startups en procesos que a menudo resultan complejos y que, en muchos casos, imponen respeto. Contar con una guía especializada para entender cómo comunicar en inglés en un entorno profesional —cómo adaptar el tono, cómo estructurar un mensaje, cómo presentar una propuesta de valor de forma clara y persuasiva— puede marcar una diferencia enorme cuando una startup empieza a plantearse dar el salto fuera.
Siempre digo que la internacionalización no empieza con la primera ronda de inversión ni con el primer viaje. La internacionalización empieza por preparar cómo cuentas tu proyecto en inglés. Ahí es donde verdaderamente comienza todo. Antes de volar a otro país o reunirte con un inversor extranjero, debes tener muy claro cómo expresas tu discurso, qué dices, qué no dices, y cómo sostienes la conversación en un idioma que no es el tuyo.
Creo, además, que la ONE podría convertirse en una plataforma perfecta para ofrecer espacios donde las startups puedan difundir públicamente sus discursos en inglés, mostrando sus capacidades, sus deseos de internacionalización y su potencial real. Llevo tiempo dándole vueltas a una idea: proponer al ecosistema emprendedor canario que preparen su pitch en inglés conmigo y luego reunir todos esos discursos en un mismo lugar, de forma que se pueda dar visibilidad a lo que hacemos aquí fuera.
Es casi un “I have a dream”, un deseo que aún no he hecho realidad, pero al que sigo dando vueltas porque creo que podría aportar muchísimo valor. Time will tell.