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  • Persona interesada en emprendimiento innovador
23 jul 2024
8 minutos
Autor:
Example
Plataforma ONE
Tema

Ya tengo el MVP y ahora qué, ¿acelero?

¿Te encuentras en la fase de pre-aceleración? En este post te explicamos los principales pasos a seguir para escalar tu negocio con éxito. 

Ya tengo el MVP y ahora qué, ¿acelero?

¿Sabías que solo el 10% de las startups tienen éxito? Muchas ideas de negocio, aunque parezcan atractivas y originales, no logran prosperar, principalmente por falta de financiación, la competencia o el modelo de negocio. En este sentido, adoptar el concepto de producto mínimo viable (MVP), en la fase de pre-aceleración resulta clave para evitar invertir demasiados recursos innecesarios en tus productos o servicios. Cuando lanzamos un producto, a menudo caemos en la tentación de añadir múltiples características adicionales con la esperanza de atraer a más personas usuarias, sin embargo, muchos de estos extras no son esenciales para desarrollarlo y validar su interés en el mercado. 

El MVP es una versión mínima de un producto nuevo que incluye las características básicas para satisfacer las necesidades de la clientela y se utiliza para poner a prueba la idea, mejorar el producto y lanzarlo al mercado lo antes posible, reduciendo el nivel de riesgo. 

En esta etapa, el objetivo principal es alcanzar una iteración final del MVP, es decir, una versión del producto lo suficientemente desarrollada y enfocada como para permitir una aceleración con confianza. Acelerar un MVP no evaluado, o básico, que no ha sido suficientemente probado, puede bloquear la fase de aceleración y obligarte a retroceder. Esto ocurre porque un producto no probado puede tener fallos significativos o no satisfacer las necesidades reales de las personas usuarias, lo que resulta en una pérdida de tiempo y recursos al tener que realizar ajustes importantes en fases posteriores.

Continúa leyendo para saber cómo acelerar tu proyecto con éxito.

En lugar de intentar abarcar todo desde el principio, resulta crucial centrarse en las características esenciales que resuelven el problema central de tu mercado objetivo. El propósito de un MVP es lanzar, lo antes posible, una versión básica pero funcional del producto, que permita recoger feedback directo de las primeras personas usuarias, también llamados early adopters. Este enfoque te ayuda a definir claramente tu producto y a ajustarlo según las necesidades reales del mercado, en lugar de basarte en suposiciones. Esto no solo minimiza los riesgos asociados con el lanzamiento de un nuevo producto, sino que también aumenta tus posibilidades de éxito a largo plazo, al crear algo que realmente resuena con tu audiencia.

Seis pasos para escalar tu negocio de manera segura:
  • Medición de resultados. Tras el lanzamiento al mercado del producto mínimo para testarlo, se recopila y analiza el feedback aportado por las personas usuarias. Para ello, se deben definir métricas e indicadores claros y relevantes que reflejen tu propuesta de valor, segmentos de clientes y potencial de crecimiento. Después, se adapta el producto al mismo, mejorando sus características.
  • Aprendizaje de errores y detección de fortalezas. El análisis y el estudio continuo de todas las fases del proceso de desarrollo aportará información sobre los errores a evitar y también sobre los aspectos positivos que incluir en otros productos o servicios.
  • Validación. Cuando se llega al producto final, en función de los análisis obtenidos, se decide si este cumple con las expectativas de mercado.
  • Iteración. Repetir el proceso de mejora tantas veces como sea necesario para afinar el producto final.
  • Decisión de pivotar. Si, cumplidas estas etapas, se detecta que el producto o servicio no cumple los objetivos que demanda el mercado, la opción más conveniente es pivotar, es decir, cambiar aspectos claves del negocio para que encaje en el mercado.
  • Acelerar. Tras analizar los resultados, si el producto o servicio cumple con las expectativas, puedes considerar pasar a la fase de aceleración como un MVP.

Al poner a prueba tu MVP en el mercado, puedes esperar diferentes resultados: nadie está interesado, una parte está interesada, o todo el mundo está interesado. Cada uno de estos resultados requiere un enfoque distinto para la toma de decisiones y la estrategia futura. A continuación, se detallan las principales maneras de abordar cada situación

Cuando tu producto no capta la atención de ninguna persona de tu público objetivo, el mensaje es claro: debes detenerte y reconsiderar tu enfoque. Este resultado, aunque sea desalentador, es valioso porque te permite ahorrar tiempo y recursos a largo plazo. En esta situación es determinante revisar tus hipótesis iniciales, evaluar si realmente estás resolviendo un problema significativo y realizar un análisis más profundo del mercado. Además, hablar con potenciales personas usuarias te ayudará a entender por qué no están interesadas, permitiéndote pivotar tu idea hasta lograr un producto suficientemente validado. Recuerda que pivotar no es un signo de fracaso, sino una forma de aprender y mejorar el ajuste entre el producto y el mercado.

Si solo una parte de las personas usuarias muestra interés, la situación indica que hay potencial, pero es necesario realizar ajustes y entender a qué mercado aspiramos. Aquí resulta esencial realizar entrevistas detalladas con las personas usuarias interesadas para descubrir qué les ha gustado y qué no, identificando las funcionalidades clave y comprendiendo las barreras que enfrentan. También es importante entrevistar a las personas no interesadas para entender sus motivos, investigar si el problema que tu producto pretende resolver es irrelevante para ellas o si la solución no es adecuada, y averiguar si hay problemas de usabilidad. Basándote en el feedback recopilado, realiza mejoras en tu producto ajustando funcionalidades y optimizando la interfaz de usuario, asegurándote también de estar enfocando al segmento correcto del mercado.

Cuando tu producto encaja con la mayoría de las personas usuarias de tu mercado, puedes proceder con confianza, ya que esto indica que has identificado correctamente una necesidad del mercado y has desarrollado una solución efectiva. En este caso, ya estás en el punto que puedes empezar a pensar en escalar tu producto. Esto te llevará a analizar cómo aumentar tu capacidad de producción y distribución para satisfacer la demanda, y continuar recopilando feedback para mejorar tu producto constantemente. Aprovecha el interés del mercado para incrementar tus esfuerzos de marketing, atraer inversores y asegurar financiación que permita escalar tu operación. 

Algunos casos reales de MVP son, por ejemplo, Facebook que comenzó como una red social centrada en estudiantes universitarios, antes de expandirse a todo tipo de usuarios y usuarias y evolucionar hacia un portal de registro, almacenamiento de datos, etc. Este enfoque gradual y centrado en su audiencia inicial permitió a Facebook acelerar su crecimiento de manera sostenida. Otro caso similar es el de Coca Cola, que nació como un jarabe que se vendía en farmacias antes de convertirse en la bebida que todos conocemos hoy en día. Estos ejemplos subrayan la importancia de iniciar con un foco claro y ajustado a las necesidades del mercado inicial, permitiendo posteriormente la expansión y adaptación conforme se validan las hipótesis y se obtiene feedback directo de las personas usuarias. 

Emprender no es un camino fácil. No esperes que tu primera idea sea la definitiva, debes adaptarte al mercado, definir tu producto final y así poder escalar y hacer crecer tu proyecto. Te será más sencillo siguiendo estos pasos, y con ello, en algún momento podrás tener un MVP suficientemente validado.  

¿Crees que Coca-Cola se fabricó pensando lo que sería hoy en día? Seguramente no, pero creció con el mercado y se adaptó a las necesidades del mismo. A tu idea le puede pasar lo mismo. 

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